Atreve despejó dudas: ERTE por fuerza mayor

El coronavirus ha traído, además de una gigantesca crisis sanitaria y un trágico balance de víctimas, una auténtica odisea para todos los negocios que se vieron obligados a cerrar sus puertas durante un período más o menos prolongado a partir de aquel RD 463/2020 de 14 de marzo del estado de alarma. Se sucedieron -siguen haciéndolo- los decretos en un frenesí regulatorio en el que los talleres de reparación de vehículos, como tantas otras actividades, trataban de cumplir sus obligaciones y salvaguardar su futuro.

Atreve vivió con sus asociados la confusión de aquellos momentos y estuvo a su lado para orientarles sobre los expedientes de regulación de empleo que tenían que tramitar. El asesoramiento del despacho Vento Abogados y Asesores, de A Coruña, que trabaja con la asociación en el ámbito de la defensa del asegurado, fue importante para resolver dudas. Su abogado Tomás Dapena recuerda que “existió cierta controversia sobre si los talleres podían acogerse al ERTE por fuerza mayor o no”. De entrada, este tipo de regulación ofrecía mayores ventajas, porque suponía la exención del 100% de las cuotas de la Seguridad Social. “En muchas asesorías consideraban que solo cabía el ERTE por causas productivas”, recuerda el letrado, y la confusión aumentó con la tramitación y las dispares resoluciones que dictó la administración laboral.

De hecho, hubo resoluciones contradictorias y Atreve optó por ponerse en contacto con el jefe territorial de la Consellería de Economía, Emprego e Industria, Isidoro Martínez Arca, para corroborar una vez más que se estaba orientando correctamente a los talleres y conocer las causas de algunos rechazos.

Según recuerda el gerente de Atreve, José Ramón Devasa, los talleres no aparecían en la relación de actividades que el BOE obligaba a cerrar, pero era evidente que al no haber circulación de coches, no había clientes. Por otra parte, la reparación de vehículos que garantizaban el mantenimiento de la cadena alimenticia, o los servicios sanitarios, por ejemplo, debía estar garantizada. Y todo aquello coincidió también con un momento de saturación de las asesorías y gestorías. Tomás Dapena explica las ventajas del ERTE de fuerza mayor. Además de la exención del 100% de las cuotas de la Seguridad Social, quizá el punto más a favor para optar por este tipo de regulación, la tramitación era más rápida y se obtenían efectos retroactivos desde el 14 de marzo, aunque se tramitase con posterioridad. En cuanto a la duración, el abogado señala que en principio podía tener vigencia hasta que decayese el estado de alarma, aunque como contrapartida, apunta, el empleo debía mantenerse al menos durante los seis meses posteriores.

Atreve defendió, con el asesoramiento del despacho Vento, que los talleres podían solicitar el ERTE por fuerza mayor, ya que su actividad se había paralizado como consecuencia de las restricciones de circulación impuestas por el estado de alarma. Así lo hicieron muchos socios, unos con resolución favorable, y otros con respuesta negativa. Fue el caso de Talleres Pensado, en Carballo. Tal como recuerda Alberto Pensado, aunque se atendiera alguna urgencia, en la práctica el negocio estaba cerrado al público. “En principio denegáronnos o ERTE, pero volvimos tramitalo e xa nolo aceptaron”, comenta. Lo mismo sucedió en Talleres Severino, en Camariñas. Allí Avelina Luaces, la administratva, recuerda que “foi de locos”. Ellos consultaron a Atreve y siguieron sus indicaciones, pero también se les denegó a la primera. Tuvieron que recurrir y la respuesta ya fue positiva.

Así sucedió en varios casos. El abogado Tomás Dapena explica que aquellas respuestas dispares se debieron a la memoria con la que se argumentaba la necesidad del ERTE. “Al circular menos vehículos, hubo una caída de actividad drástica derivada del estado de alarma, que desde luego no se podía achacar a otra cosa”, comenta. En los primeros momentos, además, se registraron problemas en la cadena de suministro e incluso faltaban EPI’s, los necesarios equipos de protección, y había talleres que no podían garantizar, por cuestión del espacio disponible, la distancia de seguridad… Pese a que la situación no ofrecía dudas, “hubo gente a la que se le denegó el ERTE por fuerza mayor, a veces porque se presentaron con memorias muy escuetas o mal argumentadas”, comenta. Estos casos se resolvieron tramitando un recurso.

Atreve canalizó en aquellas semanas numerosas dudas y consultas e informó puntualmente a través de su web y redes sociales de todas las novedades, entre ellas la conveniencia de elegir la vía del ERTE por fuerza mayor y, un poco más adelante, los motivos por los que parte de las solicitudes se denegaban y la forma de subsanar los errores. En muchos casos, la asociación habló directamente con la gestoría del taller asociado para despejar duddas. Así fue en Talleres Fernando Manso, por ejemplo, donde tuvieron cerrado el negocio cerrado durante dos meses y medio, hasta el 1 de junio. “Ao principio non sabiamos, claro, pero chamamos á asociación e eles falaron coa nosa asesoría,”, recuerda Pilar Suárez, la persona que lleva la administración del negocio. “Estivemos cubiertos ao 100% e non tivemos ningún problema”.

 

ERTE por limitación de actividad

Aunque se ha superado aquel crítico momento, la crisis persiste y según su gravedad las autoridades van adoptando medidas, que pueden volver a afectar a los talleres, como a otras actividades. Tomás Dapena explica que con el RD 30/2020 de 29 de septiembre se prorrogó la vigencia del ERTE por fuerza mayor hasta el 31 de enero de 2021, de manera que si no se renunció al mismo de forma expresa se pueden afectar a trabajadores al mismo aunque ya no lo estuvieran, aunque desde el 1 de octubre este tipo de regulaciones no gozan ya de exoneraciones.

Sin embargo, con el mismo decreto se moduló otro tipo de regulación, “por limitación de actividad”, que el abogado estima que va a ser más frecuente y útil en la situación actual y en adelante. “Es una medida a la que puede acogerse cualquier taller siempre y cuando las restricciones adoptadas por las autoridades sanitarias reduzcan la movilidad y que podrá, según el caso, cubrir del 80 al 100% de las cotizaciones sociales”, explica el abogado Tomás Dapena. Sirve para cualquier medida adoptada por un gobierno nacional o extranjero, en el supuesto caso de que dicha restricción afecte a la actividad. Concretamente, las exoneraciones para las firmas de menos de 50 trabajadores, serán en el primer mes del 100%, pero se irán reduciendo al 90, 85 y 80% en los siguientes meses. Los porcentajes bajan en el supuesto de compañías con plantillas de más de 50 personas: que arrancarán con un 90 % en el primer mes y se irán reduciendo al 80, 75 y 70% a partir de entonces.